DOS SOMBRAS.
Entraste de puntillas al aula donde yo me encontraba, silenciosamente te sentaste en un pupitre que estaba al lado de la pared. La puerta la dejaste entre cerrada. Era otoño y el cielo se cubría de naranja. Me quede mirando por un momento la luz del atardecer que se metía cual intruso por las ventanas del salón y algunos rayos morían por ese espacio entre la puerta semi abierta. - Las luces las tenía apagadas porque me disponía a descansar un poco, y por eso busque el aula más alejada para hacerlo. El ambiente era tenue, con colores rojos y amarillos pintados con acuarelas que se estampaban en el blanco de las paredes. - Se me hizo un nudo en la garganta cuando te vi entrar. La sensación de que solo estábamos los dos solos, inquietaba mi cabeza. - Te vi sentarte con una elegancia y sin el menor ruido. Me quede mirando tu perfil, mientras me apoyaba mi cabeza en mis antebrazos. - Que me quedaba por hacer, era lo que tanto había deseado. Mi mirada se perdió en tus ...