Una buena mañana
El café amargo de la mañana, tan caliente que se siente por todo la garganta, la música y su melodía de amor que hace pensar que todo puede ser como las novelas que al final consigues a la mujer que tanto amas y ella te corresponde, el atún que no lo acompañó más que con un pan pierde el sabor con lo que avanza la mañana, el sabor fresco de la mañana se convierte en un tenue clima húmedo que no hace mas que cerrar la garganta e invita a seguir cubierto de las frazadas que como magia de sirena te abrazan y no dejan que te levantes, mi desayuno desde que no estas es mas que soledad y tristeza, a perdido su sabor ya no lo disfruto tanto como cuando escribías un buenos días, es tan insípido, el ruido de la música llena mi habitación de esa atmósfera a casa, y mil pensamiento en mi cabeza, imaginando miles de perspectivas sobre que aré más tarde, el tiempo pasa y el sentimiento de desesperación crece cada vez mas. El tiempo pasa y el sonido de la ducha cuando cae el agua en el cerámicos como segundero suena incesante, es un ruido que socava en mi cabeza, aumenta la angustia y mi desesperación, tengo ganas de matar a alguien tengo ganas de tomarte del cuello y asfixiarte, mientras miro tus ojos fijamente veo como tus retinas se abren con mi aproximación, miro como el color de tu piel se vuelve azul por la falta de oxígeno, nunca pensé que la muerte por asfixia fuera tan lenta, el reloj de mi mano izquierda marca las 6:30 y un zumbido en mi cuarto llena ese ambiente, me llama la atención es mi celular, será ella, me pregunto, no es ella, regreso a mi realidad, ella nunca mas llamara, tomó mi café y nuevamente vuelvo al espejo miro fijamente y me tortura la ansiedad de continuar mis manos reclaman mi cuello y la muerte me guiñe el ojo, mis ojos brillosos por las lágrimas producto de mi asfixia salen, es mi corazón lastimado por el daño hecho y el asesinato de un te amo que provocare, que estúpido es preguntar como amanecí y decirte como siempre: hoy amanecí bien
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