Ultimo Adiós
Esta mañana me doy cuenta que, poco entiendo de ti, cuando callada me quedas mirando, y peor en el silencio que deja tu soledad, tu ausencia, nada comprendo de mi. Entre un bosque claro y un clima húmedo, entre la neblina, lo único claro fue que entre la confusión y la malicia existió un beso, que entre tu falda y tu muslos una mano cobarde y temblorosa se atrevió a rozarte, con la dudad entre los dedos, y el pensamiento aturdido por las mil preguntas en mi cabeza, miro tus ojos de desprecio mientras beso tus labios, esa mirada llena de rencor. Cada noche en este pequeño rincón del cielo en que la luna no volvió a brillar ni el sol volvió a salir, esta ventana habla mucho de ti, cuando te asomabas por ella cada que tocaba tu puerta. Nuestros cuerpos desnudos son cosas del recuerdo, las sábanas son grises, la cama siempre amanece tendida, ya no existe sudor, no existe pasión, no existe noches sin insomnio, ni felicidad entre estos muros, solo el silencio, y un frío que cala el alma, te dejo vestida en el sillón de la entrada, con ese vestido azul que una vez desvestí, con esa pequeña rosa que te regale por el día de los enamorados, te dejo con esos pequeños recuerdos. Atenta a cada movimiento en este pequeño departamento, miras como guardo mi ropa en este pequeño maletín, mientras miras por breves instantes el reloj, yo miro cada rincón de este pedazo de tierra que fue nuestro cielo, infierno, nuestro fuerte para los problemas, hoy me odias con la intensidad con la que me amaste, hoy me voy con una pequeña maleta de ropa pero una inmenso baúl de recuerdos. Quiero meterme entre tu sus sabanas cada noche, quiero resolver estas dudas para poder amarte, quiero que me vuelvas a amar, o simplemente que este ultimo beso que me das no sea el ultimo. Te miro fijamente a los ojos, buscando esa mirada de amor, con la esperanza que me digas que me amas, y todo esto fue un error, que este vete de mi vida, era un quédate a mi lado, que las palabras de tu boca no son tus palabras. Mis esperanzas se desvanecen cuando cierras la puerta y mi mano ya no tiembla, mis pensamientos solo mencionan tu nombre, mis labios se despiden de los tuyos, y cual sentenciado a muerte acepto mi destino, acepto este ultimo adiós.
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